El aceite de coco es una grasa vegetal sólida a temperatura ambiente (punto de fusión entre 18 y 25ºC). Este aceite
comestible se emplea tradicionalmente para alimentación en zonas como el sur de Asia. Junto con el
aceite de oliva, es el
mejor aceite para freír, ya que soporta mejor las altas temperaturas. También puede usarse para hornear o incorporarse a numerosas recetas, aportando sabor y palatabilidad a nuestros platos.
Aunque el aceite de coco esté formado principalmente por ácidos grasos saturados, se trata en su mayoría de ácidos grasos de cadena media, interesantes por su posible capacidad de prevención de la obesidad debido a su efecto termogénico. Numerosos estudios señalan que el aceite de coco puede tener
beneficios sobre las capacidades cognitivas en casos de Alzheimer.
Se recomienda un consumo moderado del
aceite de coco extra virgen, así como seguir dieta equilibrada y hábitos de vida saludables.
El aceite de coco es de gran utilidad en
uso cosmético por sus propiedades hidratantes y nutritivas
para la piel y el pelo. Se utiliza como
aceite corporal, como after-sun, incluso para mejorar la
higiene bucal. También es utilizado en la elaboración de
exfoliantes y
jabones naturales.